suelto —encerrado en su forma—, un objeto avanza como nave de presa y despiece.
Anclado en su acumularse piedra sobre piedra, otro, es la simulación de un escenario para la ciudad que es y no la que pudo ser.
lleno de grietas erosivas que exponen recorridos, arraigos y resurgimientos, su sombra nos reúne,
como árbol en el que nos reconociéramos parte del evento de su deformación orgánica,
como bastidor de lúcidas relaciones atascado en cuya tensión el primer objeto habría encontrado su asiento